Análisis Sleeping Dogs
Las tríadas hongkonesas se han dejado arrastrar por las mejores ideas del sandbox criminal y algunas propuestas frescas para el género. Sleeping Dogs es uno de los títulos del verano y del año para Xbox 360, PC y PlayStation 3, una evolución tangible dentro de los videojuegos abiertos, grandes y bien terminados, pero para nada sorprendente o genuino. Wei Shen empuña su destino.Variedad y tamaño son dos garantías de calidad en todo videojuego, pero Sleeping Dogs no se conforma con esto y busca recoger todo lo avanzado hasta hoy en los géneros de los mundos abiertos o la acción, tomando características de mastodontes como Batman: Arkham City, Deus Ex: Human Revolution, Saint’s Row: The Third y, por supuesto, Grand Theft Auto IV, al que referencia e imita exponencialmente con estupendos resultados. Su desarrolladora, United Front Games, partía de una base ambiciosa: conseguir el mejor sandbox jamás hecho sin descuidar por ello una trama madura y compleja, digna de las películas orientales ambientadas en el mundo del crimen, como algunos de los éxitos de John Woo. La ambientación, aspecto gráfico y redondez de los personajes eran otros factores clave para lograr un guión perfectamente representado, quizá no tan bien conseguidos como otros muchos apartados centrales.
Durante los combates, muy habituales, dispondremos de una gran cantidad de movimientos de lucha, destacando por encima de todos las ejecuciones finales a cámara lenta.
Sleeping Dogs puede considerarse uno de los juegos del verano por muchos motivos, pero principalmente porque es muy duradero y está perfectamente tratado en la mayoría de sus facetas, tanto técnicas como jugables. Lo respalda el trabajo concienzudo de un vasto equipo durante más de cuatro años, proceso largo y con alarmantes parones que ha acabado por llevarse a buen puerto. Tiene ases en su manga que lo hacen directamente atractivo y apetecible, como la ambientación hongkonesa, la plena libertad de movimiento o la cantidad de material al alcance del jugador, pero sobre todo sabe llenar un vacío en el género sandbox que no ha sido llenado todavía, tampoco por el prometedor Grand Theft Auto V, al que este Sleeping Dogs, de entrada, no tendrá nada que envidiar, salvo sorpresas demasiado agradables con el futuro título de Rockstar.
La enormidad y generosidad de contenidos es quizá el punto más destacable de Sleeping Dogs, que se esfuerza por invitarnos a rejugar sus misiones y compartir los resultados con el resto del mundo, tendrá diversos DLCs que amplíen la historia, muchos coleccionables para encontrar disgregados por el nada despreciable mapa de Hong Kong, el llamado Club Social donde ponernos en contacto con el resto de jugadores del título y formar un sistema de comunidad con torneos y eventos, etc. Si terminar su hilo de misiones central no nos va a llevar menos de 14 horas -menos de lo habitual-, sacarle el verdadero partido al juego al completo puede suponer más de 140, diez veces más, ya que una gran parte de su encanto está en ir descubriendo todo lo que a priori esconde pero poco a poco va enseñando, dejando la sensación de que no para de crecer y aumentar sus posibilidades. Obviamente, como en la mayoría de casos, la trama principal está compuesta por los mejores momentos, dejando lo menos sorprendente para todo esto que llamamos “opcional”.
En fin les dejamos un video:

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