lunes, 12 de noviembre de 2012

       Análisis Max Payne 3 PC

 Max Payne 3 vuelve a su hábitat natural con un videojuego a la altura de las expectativas. El nuevo título de la saga, desarrollado por Rockstar Vancouver, consigue mejorar en PC muchos de los aspectos de las versiones de PlayStation 3 y Xbox 360, ofreciéndonos así un producto de mayor calidad y no un simple port. Ha llegado el momento de que Max Payne actúe en la plataforma que le vio nacer.



El origen
El curtido Max Payne ha vuelto con una tercera entrega que ha sido todo un éxito de críticas y ventas desde su lanzamiento el pasado día 18 de mayo en PlayStation 3 y Xbox 360. Estos reconocimientos se sostienen en un laborioso y metódico desarrollo centrado en satisfacer a los jugadores clásicos y, a su vez, ofrecer un producto renovado para las nuevas generaciones. Para todos aquellos que no disfrutaron de los comienzos de la saga a principios de siglo, hay que recordar que el Max Payne original, que salió a la venta en PC en julio de 2001 y fue posteriormente adaptado para PlayStation 2 y Xbox, fue toda una revolución, no solamente por el uso del espectacular Bullet Time, sino también por la trama, el tratamiento y la efectiva mecánica de juego. Tras el éxito del primer título, Max Payne 2 consiguió demostrar, en octubre de 2003, que la franquicia seguía siendo un referente dentro del género, algo que le permitió recoger muy buenas críticas en PC y disponer de una aceptación muy reseñable en las versiones de PlayStation 2 y Xbox. Como seña de la innegable calidad de la saga, la primera entrega fue reeditada este mismo año para dispositivos iOS y Android, y ha dejado bien claro que su mecánica de juego sigue funcionando a la perfección a pesar del tiempo transcurrido.
 

Ahora, casi 11 años después del Max Payne original, nos llega la tercera entrega de la franquicia, un nuevo título que demuestra que Rockstaratormentado con su pasado, autodestructivo y lleno de ira hacia una sociedad que le ha quitado todo, sin embargo, evitando la salida fácil de acabar con su vida en cualquier bar de mala muerte, Max ha decidido aceptar un trabajo como escolta privado de una floreciente familia de empresarios brasileños. En esta aventura, que cuenta con un guión impecable y un tratamiento profundo y muy detallado de los personajes, nos encontramos una historia llena de acción, crueldad, muerte y elementos propios del cine, la novela o el cómic, factores todos ellos que se entrelazan con elegancia para un producto final sin fisuras. Dejando de lado la trama, idéntica a la de su versión de PS3 y Xbox 360, nos centraremos en un análisis detallado de los cambios que aporta esta nueva versión de PC respecto a las anteriores.  

Configuración exigente
Para poder probar esta nueva versión, y determinar con claridad si existe un cambio significativo respecto a las otras, se ha utilizado un Alienware M18X con 2 tarjetas gráficas AMD 6990 en CrossFireX con 6 gigas de RAM y un procesador IntelCore i7 a 2,5 GHz. En lo relativo a la configuración, Rockstar nos ofrece un menú, dentro de la interfaz del propio videojuego, realmente completo y lleno de opciones, orientado claramente a permitir que todo tipo de jugadores adapten la potencia de su ordenador al videojuego. La mayoría de los ordenadores podrán disfrutar plenamente de Max Payne 3, aunque muy pocos tendrán la suficiente calidad de componentes como para mover el videojuego con todos los parámetros al máximo. Como muestra de los altos requerimientos, lo primero que sorprende es la gran instalación que requiere el título, aproximadamente unos 35 gigas, algo que ha ocasionado la inclusión de 4 dvds para dar cabida a todo el videojuego, sin olvidar algunos parches iniciales que deberemos descargarnos para disfrutar de una experiencia actualizada hasta el último día.

Una vez instalado, el menú de configuración gráfica nos permitirá elegir entre el potente DirectX11 o versiones anteriores como DX10.1, DX10 o DX9, todas ellas con sus respectivas mejoras gráficas y requerimientos técnicos. La utilización de los recursos será muy importante y por ello nos aparecerá, en la parte inferior de la pantalla, un indicador con la RAM disponible según nuestras características y la utilización de la misma según la configuración aplicada, algo que nos hacer ver con claridad el nivel de rendimiento que exigirá la experiencia de juego a nuestro ordenador. El siguiente aspecto que podremos modificar será la resolución, en este sentido se ofrece un catálogo de 11 configuraciones diferentes que van desde 800x600 hasta 1920x1080, todas ellas a 60 hz. Esta gran cantidad de frames por segundo nos permite disfrutar de una experiencia muy rápida y ágil, no decayendo en ningún momento el número de FPS a pesar de la acción y la cantidad de elementos activos en pantalla. Otro factor interesante, aunque no todos los usuarios tendrán acceso a él, será la inclusión del 3D, algo que nos dará una sensación más realista de la acción, y la multipantalla, pudiendo conectar hasta 6 monitores de manera simultánea, algo que hace de Max Payne 3 una experiencia increíble.


Siguiendo con la configuración estándar, tendremos la posibilidad de elegir entre niveles Muy Alto, Alto, Normal o Bajo dentro de parámetros como la calidad de Texturas, Shaders, Sombras, Reflejos y Agua, elementos todos ellos que marcarán la diferencia entre una experiencia hiperrealista o una recreación de menor calidad. Para disponer del acabado perfecto será fundamental configurar a la perfección elementos como el FXAA, la Sincronización vertical, el Filtro anisotrópico, la Oclusión ambiental, el MSAA, o la Teselación. Todos ellos dispondrán de diferentes configuraciones según las posibilidades de nuestro PC, quedando muchas de ellas inactivas si utilizamos versiones inferiores a DirectX 11. Tras editar toda la configuración al máximo, y tener en uso 4060 de los 4096 MB de RAM del equipo, era momento de ver en movimiento el nuevo Max Payne.
Un aspecto impecable
El apartado gráfico luce de maravilla en su versión de PC, potenciando enormemente un ya de por si magnífico acabado en PS3 y Xbox 360. Lo primero que llama la atención es la evidente mejora de las texturas, casi 4 veces más definidas que las versiones de videoconsolas, algo que nos dará un aspecto más realista de los personajes y los entornos. Siguiendo con el acabado gráfico, hay que indicar que la luz, las sombras, las partículas o el agua, han refinado su comportamiento y muestran una definición mucho más realista, así como una interacción perfecta con el entorno, siendo realmente espectacular cuando todo está en movimiento. Este apartado gráfico, que ha sido trabajado de manera exclusiva para la versión de PC, nos permite disfrutar de una experiencia de juego idéntica pero mucho más espectacular y efectiva a nivel visual, algo que nos da un plus de inmersión y una calidad final mucho más optimizada.

   

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